jueves, 2 de septiembre de 2010

Finisterre... Manolo y Enrique


Se conocieron en Finisterre caminando por la larga playa que lleva al montículo final, Enrique llegó en moto hasta las inmediaciones del paseo marítimo y el Manolo llego de Santiago de Compostela en bus luego de hacer el camino de Santiago y quizo conocer aquel lugar, el último lugar del camino de OZantiago como el lo llamaba., No vio piedras amarillas pero vio a lo lejos a un hombre enfundado en una chamarra de piel negra y jeans vaqueros con botas lustrosas fumaba mientras contemplaba el mar que se perdía en un cielo cianótico a escala de grises, Manolo se acerco con sigilo y el deseo de conocer a ese hombre perdido en la infinita mar.

Al llegar a solo unos pasos de Enrique, este se levantó para regresar a su motocicleta, Manolo lo intercepto con prisa y le pidió un cigarro pues solo en los climas fríos fumaba, tras una charla breve Enrique monto en su motocicleta no sin antes y sin más preámbulo invitar a Manolo a treparse en el corcel de acero.

Pasearon por la ribera hasta Murxia y de regreso ya entrados en copas y calores después de comprarse un vino alvariño hicieron un calimocho, se perdieron entre los acantilados de vistas interminables en la costa da morte, como si fuese una motocicleta Enrique se montó sobre Manolo e incertó su carajo sobre las carnes del moreno colombiano, tras lo embates constantes ambos gritaron de éxtasis no sin antes recorrer las rocas cambiando de posiciones hasta terminar exsahustos y consumidos en sus propios fuegos interiores, Enrique tuvó que despedirse con premura pero se citarón para más tarde ir a cenar y contemplando ya el atardecer donde el sol se perdía entre las aguas del frío atlántico norte se miraron.

Coincidió que era cumpleaños de Manolo y ya después de la cena el personal del restaurant cantó el cumpleaños feliz al anonadado y emocionado caribeño, recordo las fiestas familiares y las voces de los amigos a ritmo de cumbiamba., Esa noche la pasarón juntos y parecía interminable en un insomnio saturado de placer y de un amancer que terminó por sorprenderlos entrelazados y fundidos, eran de apetito grande en las escenas de pasión.

Los días siguientes fueron inseparables y se consumían conociendo los lugares más secretos en las cornisas de las montañas, debajo de los molinos de viento post modernos o en los bosques místicos de Galicía y en sus manantiales prodigiosos, las horas y los días de primavera se extendían por Abril como un tiempo dorado hasta el momento de la despedida, hoy por hoy y aún en la distancia se recuedan y se reintegran al tocar los talismanes que se obsequiaron al despedirse, un corazón azul y un dije de 9 puntos.

No importa la distancia mientras se revivan los recuerdos, lo único que nos llevamos a la tumba son los amores obsequiosos, los amantes sinceros que se entregan con total plenitud y las miradas y las palabras que tatuan las pieles y marcan las almas.

"Te extraño"

lunes, 2 de agosto de 2010

Oscuro objeto del deseo

Oscuro objeto del deseo

¿Quién a sido tu oscuro objeto del deseo?

Pues siguiendo con la línea de mis historias torridas para armar mi libro "La vida vacia de un seductor lleno de historias", rescate una historia interesante, una de esas historias habla de la codicia y parafresando la genial peli de el silencio de los inocentes uno solo puede codiaciar lo que ve., Uno de los 10 mandamientos es no desearas a la mujer de tu prójimo y la pregunta en el aire ¿Y sí el hombre de tu prójimo te deseará a tí?

Era una noche como otras tantos en la barra del bar, pedí una cerveza, salude a un par de amigos y entonces vire mi cabeza para ver el ganado alrededor y es que como si de reses se tratará el instinto del cazador macho no se reprime en noches de luna llena, los hombres somos menos evolucionados que las mujeres apenas vemos presa en puerta nos lanzamos con todas nuestras artimañas sobre el objeto de nuestro deseo por oscuro, lejano o misterioso que nos resulte.

La primera vez que lo ví yo tendría unos 20 años lo veía al pesar por las noches con su novio por la calle donde mi amigo de la prepa vive, y eran sus miradas 2 saetas que terminaban por herirme en el pecho, es así como lo codicie, como lo ímagine tantas otras veces sin cruzar palabra, me imaginaba su tez morena y sus cara dura casí equina acompañado de su magro cuerpo abrazando fuertemente mi cintura,lo mire durante años, a veces de camino a casa, a veces por la calle o por el bar, en alguna plaza pública o en algún garito de chicos, lo ví muchas veces y otras acompañado.

Entonces esa noche sigilosamente le pase por enfrente, me metí en sus ojos y me lance como torero al foso esperando sus embates, luego de una charla más o menos comun y de caricias más o menos constantes me precipité sobre su oido para cariciarlo con palabras húmedas, deslice mis yemas como arpones sobres sus músculos, fuí directo, le cace con premura pero firme, lo arrastre con mi red hasta mi casa y una vez ahí le metí a mi cama, destruí sus defensas y le robe de entre la piel un pequeño tatuaje de sol con ying yang, respire sus olores y probe sus sabores, lo ate sin tregua a mi cuerpo y lo deje marinando hasta el amanecer en jugos de pasión.

A la mañana siguiente escapo del laberinto de mis sueños, dejandome una tarjeta y una promesa de caricias a destiempo, mi capturada presa codiciada por años por fin fue mía, el oscuro objeto de mis deseos forma a ser parte de mi tesoro de recuerdos, de libro de salmos personales, de noches inovidables donde como capítan invatible reafirme que nada es imposible y que el tiempo es el mejor amigo del hombre y el peor enemigo del amor.

No se si lo veré más y no se si la huella que ha dejado es una estela de daños o de bendiciones, lo cierto es que toque el cielo por un instante y me bebí de hidalgo toda la espera de una década, ciertamente he perdido en ínteres pero con muy buen sabor de boca.

Historia de Luna Llena

Ya he dicho yo en muchas ocasiones de mi pasión por la noche y por la luna, Ayer la luna estaba especialmente hermosa y me recordo narrar alguna historia plenilunica que conozco.

Aullando a la luna.

Mario
Sus ojos negros y profundos acompañaban su paso cadencioso por la ciudad, el era un hombre de otro tiempo, un viajero trepidante, un silueta que navegaba entre los senderos de la ciudad, su cuerpo era magro y conservaba algo de adolecente, sus caderas escurridas y hombros bajos no restaban armonía a su silueta masculina, su voz era desconocida, pero había un dejo de peligro a cada paso, un dulce rumor escondido entre sus pisadas.

Lucio
Su nariz grande y aguileña era una reminisencia de su aspecto de sabueso cazador, el era codicioso, le sabía próximo a pesar de la distancia, andaba tras sus pasos, era medio lobo, medio perro, deseaba mamar el tuetano de sus huesos, robarle el alma en un soplido, aullentar las luces y meterse en su cama llena de sombras, llena de olores y sabores súblimes, imagino deslizar su lengua por los costados, hasta alojarse entre sus piernas.

El encuentro

Se encontraron sus miradas por avenida central, ambos regresaron unos pasos y caminaban por la ciudad hablando de todo y de nada, se enfilaron hacia a un encuentro de destino, tomando unas cervezas y buscando defragmentar la esencia de las cosas, ambos parlanchines hacían un alto para escuchar el otro y escucharse a si mismos.

Esa noche la luna brillaba sobre la azoteas de la ciudad, las siluetas negras ensombrecían el horizonte que observaban desde aquel bar en la cúspide de una casona vieja en el centro, primero deslizó su mano en la pierna y luego la subió lentamente mientras lo veía a los ojos, terminaron la noche juntos, inquietantemente juntos, ambos saciaron sus ansias y probaron la delicia de un momento de placer

viernes, 30 de julio de 2010

Amor de hombres con los hombros

Hoy me volvió a pasar, aparte de mi mirada erectil jujujuju he descubierto que no hay otra parte más sensual que el hombro si el hombro leyeron bien y es que cuando uno va en el tránsporte público de esta ciudad sucede hasta lo indecible que ahora aquí lo digo yo que soy un lascivo genial.

Como parte de "La vida vacia de un seductor lleno de historias les dejó esta entrega.

Amor de hombres con los hombros


Aborde aquella unidad del servicio de tránsporte público con prisa y un calor húmedo al medio día, al pagar me dirigí a buscar un lugar disponible para sentarme y entonces te ví, me senté a tu lado, es como si un magneto me guiará sin remedio, quizá fue tu olor o tu mirada perdida en la calle esa que apenas si levantaste para verme,lo cierto es que apenas me coloque sobre el asiento note lo ancho de tu espalda que me impedía recargarme con comodidad, me seguí por tus brazos sientiendo tu hombro alto y duro en dirección al mío, observe siguiendo la línea de tu cuerpo tus manos, suaves, jóvenes, morenas y grandes, tus uñas recortadas y medio mordidas tus dedos estaban posados sobre tus muslos que dibujaban contundestes tus formas bajo la mezclilla de tus jeans y se expandia mostrando tus definidas femorales y hasta llegar a tus rodillas, más abajo se vislumbraban tus buenos chamorros y llegue al final de tu anatomía corporal observando tus piés enfundados en unos tenis de piel cafe monotonal.

Después de poco tiempo a tu lado mire de reojo tu rostro era moreno con el menton y la quijada bien marcada, tus labios eran carnosos y de un color de grana que se antojaba besar, tus mejillas salpicadas por esquivos áreas de vello se hundian bajo tus altos pómulos y tu naríz recta y de buen tamaño repiraba fuerte haciendo que tu pecho se inflará y mostrara sobre la silueta de tu sudadera azul con rayas rojas tus pectorales, tu cabello era lacio y por la parte de atras había algunos levantados como si tratará de un ave con plumas suaves y castañas.

Te ví dormitar y casí hasta caer, note como tu cuerpo rígido al primer contacto se ablandaba y se amoldaba al mío que buscaba sin tregua el contacto, deslizaba las llemas de mis dedos sobre mi pierna rozanda la tuya y y observaba con lujo de detalle tu cuerpo, así recorrimos muchas calles y entonces al observarte me imaginaba mil cosas, desde como sería tenerte desnudo sobre mi cama o a donde podriamos ir de vacaciones, suponía el tamaño de tu miembro utilizando mi conocimiento sobre tus dedos y el tamaño de tus píes, te veía tan tranquilo, tan suave, tan cálido que me enamore de tí por unos segundos, en mí meticulosa obervación note como después de entregarte a los brazos de Morfeo que tu pene se inflaba, te había sorprendido en una de esas erecciones traicioneras y dejaba entrever el tamaño de tus... fantasías.

De pronto despertaste en una vuelta violenta y preciso en ese momento yo miraba tus ojos, te despertaste algo agitado y al mirar ligeramente y solo por una fracción de segundos nuestros ojos se encontraron y ví un destelllo extraño en tu mirada, luego te observaste y te sentiste erecto, pusiste tus manos sobre tu entrepierna mientras buscabas la mía y sin más sentí como acelerabas tu respiración y clavabas sin más las yemas de tus dedos sobre la costura de mi pantalón, a nuestro alrededor nos olvidamos de los presentes y de los giros y vueltas, del tráfico infernal y de nuestros compromisos posteriores, sentí como con tu hombro te hundias en mí y como lo rotabas cuidadosamente hasta casí dislocarlo, sentí tus bíceps unirse con todo su magnificencia a los míos y nosamos nuestras manos ápenas, en otro giró subito nos tocamos un poco los costados y el tiempo afecto el instante que se extinguía, como tuviste que hacerlo tú, me miraste, colocaste tu mochila sobre tus piernas y con dificultad y esbozando una sonrisa te levantaste para despedirte y decirme, "luego nos vemos" y así pude ver tu definida espalda tus gluteos relevantes y volviste a mirarme mientras yo me devoraba con una última mirada el festín efímero que a tu lado conocí.

Luego de virar y avanzar un poco más me baje de la unidad sintiendo mi hombro caliente, adolorido y algo húmedo por el sudor que quedo como residuo de unión de nuestros cuerpos

miércoles, 21 de abril de 2010

Diatriba de tus besos

Sabes como alejar a todos de tu lado, sabes como arrastrar hasta el más infinito dolor y desesperación a quienes han confiado en tí y escuchado tus palabras viciadas, y ensombrecidas por la mentira, la manipulación y la coorosiva substancia de tu risa acida y burlesca, esa que carcaje ante la desgracia y disfruta la visistud de los otros.



Eres en esencia maldad revestida de comprención, romance interesado en solventar bajo enaguas y perfumes de mujer lo que como hombre nunca has podido lograr, aprovechas el poder de tu falo y la necesidad que hueles en tus víctimas para trepar posiciones, y admiras la belleza diafana e ingenua para destrozarla y corromperla, eres un chacal hambriento de carnes magras, insaciable, deslizas tus dedos sobre las pieles lisas y mamas de las almas su energía vital.



Como destruir mi pasado a tu lado, como borrar cada falso momento de felicidadm donde todo y ante todo siempre existió un mezquino interes, una bnecesidad abyecta cpor saciar bajo un esquema de inoperar y coartear mi dignidad, eran tus palabras certeras saetas que tenían por objeto destrui a mi voluntad, eran tu piel resbalosa y sucia como la de las serpientes y era tu sonrisa un arma para mantenerme en el infelizaje, eres descendiente de hienas o lobos, de una estirpe maldita.



Te odio, te destesto y te desprecio con toda fuerza y todo ánimo, eres en esencia el motivo para maldecir mi suerte y mi vida, y no descansa mi mente turbia y enferma por tus humillaciones, a veces y solo a veces quisiera desaparecer, dejar de existir y destruir cada célula de vida en mí, asfixiar mi espirítu hasta que este se evapore en las inmortales almas, me has condenado a vivir un infierno en la tierra que no termina, que cada mañana se despierta envenando mis mañanas y se prolonga hasta mis noches.

martes, 13 de abril de 2010

Diatribas de Cleopatra

Eres un hijo de perra, no un decendiente como ostentas de una loba que amamanto la estirpe de hombres cobardes y miserables que hoy atentan contra el esplendor y la gloria del paìs eterno, de la tierra màs vieja y màs fertíl del planeta., Eres tu mi amor, mi cielo, cielo que hoy se tiñe de rojas como alguna vez se tiñeron las aguas del Nilo, ante todo he admirar tu astucia propia de una zorra, porque la inteligencia es para los pìos, los justos, los valientes y tu no eres màs que un cobarde acomodadizo, haz llgado hasta mi trono y hasta la cima del poder utilizando a las mujeres como escudo para subir posiciones, haz fincado tu carrera en el poder de sus enaguas, que serìa de tì sin Fulvia, sin Octavìa, hipocrita niño perdio enterno, fuerte en apariencia y sin embargo un cobarde abyecto sin timón en tu barco, un advenedizo musculoso sin agallas, amo de la sonrisa y porentoso señor de la apariencia.

Aquella tarde que te conocì entre los vapores càlidos de las tardes en el Delta, no eras màs solddo màs de un hombre grande, de un Dios vivo, de un gneral poderoso, el màs habil de los polìticos y el mejor de los amantes, un hombre duro de gustos exquisitos y faz moldeadada por el trabajo y el sudor, por tezon de la guerra y ardor de la nostalgìa a la patria inflamada por las victorias de las huestes romanas, y sin embargo tu eras apenas un hombre como otros miles de miles, un maquina de guerra qu privilegiado eras por tu lìnaje, hoy se una estirpe de viboras y criaturas rastreras, una dinastìa de mujeres servile y hombres infaustos.

Tus ojos oscuros y brillantes contrastan con los de Cesar con sus azules y penetrantes miradas, auteras y esquivas, me veo en este penoso momento donde mi muñeca presiente los colmillos de la Áspid y yacen mis amores revueltos entre tu y ese hombre participes y protagonistas de mi èxito y ascencion y de mi fracaso y destrucciòn, soy responsable de mis propias maquinaciones de jugar a la estrategía y entregar a pesar de ser maestra en el engaño el corazòn sin la màs prudente reserva.

Esta es mi ciudad Alejandrìa y esta mi tumba eterna, ya señada y a mano a mis esclasvos y a mi ferl Carmina, testigo indiscutible de mi paso por este mundo y la màs leal y fiel entre las servidoras, me entrego a Isis diosa poderosa, señora del cielo amada y amante, maravillosa hiladora celeste, la de manos tibias, la esposa vitalicia de Osiris de quien rescato entre la muerte he hilvano las estrellas para volver a su amado a la vida, misterio de la mujer egipcia, amiga siempre de la estirpe de los Ptolomeos y de las dínastias antiguas, eres tu ISIS la que me acompaña sobre este divan de oro última morada de vida, me entrego señora a tí espero me acompañes al reino de los muertos y encargues a Anubis mi llegada segura al reino del oeste màs allà de las sombras, tu y solo tu mi amada niña sabe el infìnito amor infausto que le profece y hoy me lleva a la tumba.

Infecta fue mi estancia en Roma, presa de calumnias y envidia por esas mujeres de pal, de caras grises y mortesinas, hipocritas putas y arrivistas, nobleza de marmol frìo en una pedorra ciudad de ladrillo y madera, aderezadas con adornos simles y vulgares con telas blancas y asperas, mujeres que se dicen virtuosas, maestras del engaño, cuarentonas yermas y menopausicas, zorras astutas presumidas de rancios abolengos de esa ciudad sucia yo en cambio descendiente directa de Alejandro el màs grande conquistador de todos los tiempos, reina gobernante y faraona de Kemet, de Egipto señora de las 2 tierras y heredera de un legado de miles de años, dueña de las pìramides la màs fabulosa obra hecha o conocida por el hombre, posedora del saber de Alejandrìa y del soberbio faro que ilumina las noches de mar del norte alimentado por las aguas de nuestro lino, su fuente de agua eterna, como es que se atrevieron a murmurar a caso mi nombre., Yo la Diosa viva del paìs màs fabuloso, yo la mujer que bañada en el semen de los esclavos màs poderosos, de los altos nubios con cuerpos de ebano o de los regios macedonios de alabastro.